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Enfermedades en caballos

Enfermedades en caballos

Las enfermedades en caballos pueden surgir por causas muy diversas, aunque las más comunes son transmitidas por las picaduras de garrapatas y mosquitos. Sus síntomas son muy variados y en ocasiones resulta muy fácil darse cuenta de ellos porque encontramos a nuestro caballo triste, con la cabeza baja, inexpresivo y con el color apagado, pero no siempre ocurre así. Tampoco hay que dejar llegar a ese extremo para darse cuenta. Sigue leyendo y te ayudaremos a saber si tu caballo está sano.

¿Cómo detectar que tu caballo no está bien?

Cuando tu caballo está sano lo ves en su aspecto y su comportamiento. Un caballo que goza de salud tiene los ojos brillantes y limpios, se come toda la comida, cuenta con un pulso entre 28 y 42 pulsaciones por minuto en reposo, su temperatura es cercana a los 37,5º C y muestra un pelo brillante y sin caída excesiva además de mantenerse firme en sus cuatro patas. Cuando alguno de estos puntos falla puede ser un gran indicio de que algo ocurre.

Si tu caballo está enfermo la cosa cambia, su aspecto se vuelve triste, cansado y abatido y sus ojos se vuelven pálidos e inexpresivos al igual que ocurre con su pelaje, que pierde el brillo y se le empieza a caer más de lo normal. También cambia su actitud ya que muestra menos energía y más ganas de mantenerse tumbado. Además, puede dar señales más evidentes como mostrar dolor al tocarlo, tener alguna zona inflamada, sudar en exceso, estar inquieto sin motivo aparente, cojear o tener el casco en mal estado.

Caballo enfermo

Ojos tristes y apagados es uno de los síntomas de que tu caballo podría estar enfermo

 

Si presenta alguno de estos síntomas o si ves algo que se sale de normal, debes avisar a tu veterinario de caballos y salir de dudas lo antes posible.

Algunas de las enfermedades más comunes con las que podemos toparnos son:

  • Cólicos. Es la enfermedad más frecuente y está producida por un trastorno en el tracto digestivo que puede deberse simplemente a un cambio repentino en la dieta del animal, entre otras causas. El caballo suele mostrar claros síntomas de inquietud, escarbar o rascar el suelo, miradas angustiosas, cambios frecuentes de posición e incluso revolcarse.
  • Enfermedad de Cushing. Una enfermedad que afecta al sistema endocrino del animal y que ocurre con más frecuentemente en caballos viejos, lo que suele dificultar su diagnóstico porque muchos dueños piensan que sus síntomas son debidos a la edad. Estos son: sed, apetito fuera de lo normal, pérdida de peso a pesar de comer como normalmente y micción frecuente.
  • Tétanos. Enfermedad causada por bacterias al entrar en contacto en una herida del caballo. En un primer momento mostrará síntomas cómo cólico y rigidez en los músculos seguida de espasmos en el cuello, patas traseras, mandíbula y en la zona cerca a la herida. Es necesario limpiar bien la herida y administrar antibióticos para controlar la infección.
  • Encefalitis equina. Causada por picaduras de mosquitos. Inicialmente se muestra con una fiebre alta que dura de dos a tres días. Posteriormente, el caballo pierde la coordinación, el control muscular y, en una fase final, pueden darle incluso convulsiones y parálisis. Es una enfermedad con tratamientos limitados por lo que prevenir es lo mejor teniéndolo vacunado para protegerlo y así evitarla.
  • Fiebre del Nilo Occidental. Se trata de otra enfermedad causada por mosquitos a través de su picadura tras haber picado a un ave infectada. Como ocurre con la encefalitis equina, sus síntomas son similares y lo más recomendable es tenerlo vacunado.
  • Gripe. Se trata de otra enfermedad muy común y fácil de detectar dado que rápidamente el caballo muestra un notable empeoramiento de su aspecto con síntomas como mucosidad, ojos llorosos, fiebre, tos y falta de apetito.

Podemos encontrarnos con muchas otras enfermedades en caballos tales como artritis en caballos, melanomas, enfermedad articular degenerativa, síndrome de úlcera gástrica equina

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